Cirugía ortognática

“Hoy los pacientes son más conscientes de la importancia de tener una mordida correcta”

  • “Los problemas de articulación, las malformaciones mandibulares y la cirugía ortognática ganan peso frente a las urgencias traumáticas”
  • A este cambio de paradigma se suma el avance de la tecnología, que permite diagnósticos más precisos, y con los estudios en 3D permite mejorar la preparación de la cirugía y una mejor comprensión de las intervenciones por parte del paciente”.
  • “Una mejor planificación permite intervenciones menos invasivas y tiempos de recuperación más ajustados”
  • “Hoy vemos mucha más cirugía electiva que cirugía de urgencia, lo que permite tratamientos mejor planificados, menos invasivos y con una recuperación más previsible”.

La cirugía maxilofacial ha experimentado en los últimos años un cambio significativo tanto en el tipo de patologías que llegan a consulta como en el perfil de los pacientes. Así lo señala el doctor Tim Liesenhoff, cirujano maxilofacial de Policlínica Gipuzkoa, quien destaca que “las infecciones graves y los traumatismos faciales severos han disminuido notablemente, mientras que han aumentado los casos relacionados con problemas de articulación temporomandibular, dolor crónico y malformaciones de los maxilares” explica.

«Hoy vemos mucha más cirugía electiva que cirugía de urgencia», explica Liesenhoff. La mejora de la seguridad vial, con el uso obligatorio del cinturón y los sistemas de airbag, ha reducido los traumatismos faciales derivados de accidentes de tráfico. En cambio, las fracturas faciales asociadas a la práctica deportiva siguen siendo habituales.

Uno de los ámbitos con mayor crecimiento es la cirugía ortognática, indicada para corregir alteraciones en la relación entre los maxilares que afectan a la mordida, la función masticatoria y la armonía facial. «Cada vez se detectan más estos problemas y los pacientes son más conscientes de la importancia de tener una mordida correcta y una cara equilibrada», señala el especialista. La demanda estética, unida a la funcional, ha contribuido a visibilizar este tipo de intervenciones.

En cuanto al perfil del paciente, el cirujano maxilofacial Tim Liesenhoff explica que, “aunque estas alteraciones no dependen de la edad, predominan dos franjas claramente diferenciadas: pacientes jóvenes, que buscan una corrección temprana, y adultos a partir de los 45 años que acuden cuando aparecen consecuencias acumuladas, como dolor articular, desgaste dental o pérdida prematura de piezas.

La importancia del diagnóstico

“El proceso diagnóstico es clave -explica el cirujano maxilofacial de Policlínica Gipuzkoa- antes de decidir cualquier intervención, por ello siempre comenzamos con una valoración clínica detallada y pruebas de imagen. En muchos casos, la cirugía no es la primera opción, ya que existen tratamientos conservadores eficaces. En este contexto, la tecnología 3D se ha convertido en una herramienta fundamental, tanto para el cirujano como para el paciente porque nos permite visualizar deformidades o fracturas de forma mucho más clara y facilita la comprensión del problema», añade el doctor Tim Liesenhoff.

Para el doctor Lisenhoff la planificación quirúrgica es cada vez más precisa e importante, ya que en su opinión “el postoperatorio depende principalmente de la técnica empleada”. “No obstante -añade-, una mejor planificación permite intervenciones menos invasivas y tiempos de recuperación más ajustados”. De forma general, el doctor Liesenhoff estima entre “tres y cuatro días de mayor inflamación y dolor, y alrededor de dos semanas para que desaparezcan los hematomas, independientemente del tipo de intervención de cirugía maxilofacial”.

Respecto a la edad, el cirujano maxilofacial de Policlínica Gipuzkoa, Tim LIesenhoff considera que “las cirugías que implican el hueso se recomiendan una vez finalizado el crecimiento, normalmente entre los 18 y 21 años, un límite que varía ligeramente entre hombres y mujeres. A partir de ese momento, pueden abordarse tanto correcciones funcionales como cirugías estéticas que afecten al esqueleto facial” concluye.