Abuela y nieta

Gurutz Linazasoro: “Cuidar de los nietos es bastante mejor que estar en casa retirado”

Fuente: Diario Vasco

Portalea acoge mañana una charla titulada ‘Cómo mantener el cerebro en forma para alejar el Alzheimer’

FÉLIX MORQUECHO. Una sociedad que obliga al cerebro a mantenerse ágil hace que la incidencia de la enfermedad de Alzheimer vaya bajando, pero por contra el envejecimiento de la población provoca que el número de casos totales crezca. Mantener el cerebro en forma es el lema de la conferencia que ofrece el neurólogo Gurutz Linazasoro, mañana jueves a las 19.00 horas en la casa de cultura Portalea (entrada libre hasta completar aforo). La cita está organizada por Policlínica Gipuzkoa y Ayuntamiento de Eibar y servirá para ofrecer unas pautas para la prevención de la enfermedad neurodegenerativa.

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-El título de la charla que ofrecerá en Eibar es ‘Cómo mantener el cerebro en forma para alejar el Alzheimer’. ¿Cuál es el objetivo?

-Fundamentalmente queremos dar un mensaje: que podemos hacer muchas más cosas de las que pensamos para mantener nuestro cerebro en forma, hacer que esté sano durante más tiempo, envejecer mejor y alejar fantasmas de enfermedades como el Alzheimer. En la primera parte de la charla explicaremos cómo funciona el cerebro y por qué es tan importante mantenerlo en forma. Segundo, qué cosas podemos hacer nosotros que son muy útiles para envejecer mejor y reducir el riesgo de sufrir Alzheimer.

¿Y son…?

-Ese estilo de vida cerebro-saludable depende de una serie de puntos. Por un lado controlar enfermedades como la hipertensión, diabetes, colesterol alto, y evitar tóxicos como tabaco, alcohol, etcétera. Otro punto sería mantener una dieta de tipo mediterráneo, que es la que más beneficios ha demostrado. Además, hay que evitar el estrés crónico, que es un mata-neuronas terrible, dormir bien y hacer ejercicio físico todos los días.

-¿Ejercicio físico, para el cerebro?

-Ocurre una cosa curiosa. Cuando uno hace ejercicio físico de forma regular normalmente tiene un mejor control de la tensión arterial, de la diabetes, del colesterol… Por eso, el simple hecho de hacer ejercicio arrastra a otro montón de cosas que son positivas. Hay un dato que dice que si ahora, todo el mundo decide hacer un 25% más de ejercicio, se reduciría la incidencia del Alzheimer en un millón de casos en el mundo.

-¡Un millón!

-Eso es. Aparte de la actividad física también están la actividad intelectual y la actividad social, muy importantes. A medida que hay mayor actividad intelectual y social se generan más conexiones neuronales y esto es la base del aprendizaje que hace que nuestra memoria esté bien y que envejezcamos de una manera más exitosa y con menos riesgo de sufrir Alzheimer.

-Este tipo de medidas a adoptar siempre se ven como algo para otros, o para más adelante. ¿Cuándo hay que empezar a prestarle atención?

-Ese es otro mensaje importante. Si uno empieza a los 60 o 65 años también va a tener un efecto beneficioso, pero yo creo que cuanto antes mejor. Todos tenemos muy interiorizado que el Alzheimer es una enfermedad de la vejez, pero cada vez hay más datos que nos dicen que no, que es una enfermedad de la edad media de la vida que se manifiesta en la vejez. En el cerebro de una persona con Alzheimer empiezan a pasar cosas 25 años antes de que se haga el diagnóstico, de que aparezca el primer olvido, por decirlo de alguna manera. ¿Eso qué nos quiere decir? Que si queremos prevenir tenemos una ventana de 25 años pero también es verdad que cuanto antes empecemos a prevenir, mejor.

Un corazón sano, unas arterias sanas y un cerebro sano llevan vidas bastante paralelas

-¿Cuáles son los factores a evitar?

-En todos los estudios epidemiológicos sobre riesgo de Alzheimer siempre aparecen los ‘7 pecados capitales del Alzheimer’, que son diabetes, hipertensión, depresión, obesidad, sedentarismo, tabaquismo y un nivel educativo bajo.

-¿No haber estudiado?

-No, hay mucha gente que no ha tenido la oportunidad de estudiar pero ha aprendido muchas cosas a lo largo de su vida y ha mantenido el coco muy activo.

-Hoy en día vivimos rodeados de una tecnología que los mayores no han conocido cuando eran jóvenes. Eso ¿ofrece ventajas o desventajas?

-Hay un fenómeno que se aprecia desde los años 70 y 80, que la incidencia del Alzheimer está disminuyendo. ¿A qué se debe? Siempre se invocan dos factores. Uno, que el estilo de vida que lleva la gente más joven es más saludable, y dos, que vivimos en una sociedad que cognitivamente es más exigente. Esa exigencia implica a las tecnologías de la información, internet, móviles, etcétera. Es como todo avance tecnológico, si se utiliza bien es magnífico, si se usa mal puede ser un verdadero problema.

-El Alzheimer afecta a personas que normalmente están fuera de una actividad profesional, pero muchos abuelos se encuentran ante una segunda ocupación, el cuidado de los nietos. ¿Qué efecto puede tener esta actividad?

-Cuidar de los nietos tiene una carga emocional positiva que es importante. A menudo te obliga a hacer ejercicio físico y te lleva a interactuar con otras personas, que además muchas veces son jóvenes. Tiene esa parte positiva. Cuidar de los nietos es bastante, bastante mejor que estar en casa retirado. Hay que salir, moverse e interactuar.

El Alzheimer es una enfermedad de la edad media de la vida que se manifiesta en la vejez

-¿En Gipuzkoa vivimos en un territorio interesante para la investigación del Alzheimer?

-Algo que he vivido en primera persona es la solidaridad de la gente. Tenemos una cohorte de 500 voluntarios, personas sanas de entre 47 y 65 años que llevan viniendo periódicamente en los tres últimos años para hacerse un montón de pruebas. Eso es una muestra de generosidad tremenda que nos va a permitir identificar biomarcadores de esas fases tempranas del Alzheimer. Pero es que además en Deba pusimos en marcha un proyecto que ha implicado a más de 1.000 personas, y todo el mundo colabora. Gipuzkoa tiene esa grandísima ventaja.

-Iba a preguntarle si un cuerpo sano y un cerebro sano van en la misma línea pero ya ha dejado entrever que sí.

-Sí, hay una relación muy clara. Un corazón sano, unas arterias sanas y un cerebro sano llevan vidas bastante paralelas. Tiene su lógica porque los dos principales nutrientes del cerebro son el oxígeno y la glucosa, y los dos le van a llegar a través de la sangre. De hecho, en muchos casos de Alzheimer, cuando se analiza el cerebro, hay muchos ‘infartitos’ cerebrales, lesiones. Si el Alzheimer se tiene que enfrentar a un cerebro sano le va a costar muchísimo más que si ese cerebro ya está previamente dañado por infartos cerebrales u otro tipo de lesiones.


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