“La edad es el mayor problema en reproducción asistida y conlleva una disminución rápida de la calidad de los óvulos”
La valoración de la reserva ovárica es clave para anticiparse a posibles problemas de fertilidad, incluso en mujeres jóvenes y sin síntomas aparentes.
La fertilidad femenina está estrechamente ligada a un concepto todavía poco conocido por muchas mujeres jóvenes: la reserva ovárica. Según explica el Dr. Miguel García, jefe de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital de Día Quirónsalud Donostia, “todas las mujeres comienzan su vida reproductiva con una dotación limitada de óvulos, alrededor de 400.000, que se irán gastando a lo largo del tiempo”. A partir de una determinada edad (variable en cada mujer), estos óvulos no solo disminuyen en número, sino también en calidad, pudiendo incluso agotarse antes de lo esperado.
Uno de los principales retos es que la disminución de la reserva ovárica suele producirse de forma silenciosa. “En la mayoría de las ocasiones esto no avisa”, señala el especialista, aunque apunta que el acortamiento de los ciclos menstruales puede ser una señal de alerta. Además, el factor edad y la historia familiar son determinantes: “Si una mujer tiene hermanas, madre o tías a las que se les retiró la regla tempranamente, deberían revisarse”.
La valoración de la reserva ovárica es un estudio sencillo y accesible. “Consiste en una ecografía para valorar el número de óvulos que podría poner en marcha en ese ciclo y en la medición de la hormona que producen los mismos”, explica el Dr. García. Esta información permite saber si la reserva es acorde a la edad de la paciente o si existe riesgo de un agotamiento precoz.
Detectar una reserva ovárica inferior a la esperada no implica necesariamente un problema inmediato, pero sí la necesidad de tomar decisiones. “Con esta valoración sabemos si la reserva es concordante con lo esperado y, en caso contrario, si debería tomar medidas ante la perspectiva de un agotamiento precoz”, afirma.
En estos casos, la medicina reproductiva ofrece hoy diversas opciones para preservar la fertilidad. La recomendación depende de la edad, los resultados del estudio y el deseo reproductivo. “Si la mujer es muy joven y no desea gestar en ese momento, recomendaríamos preservar sus óvulos mediante la congelación ovocitaria, aunque la primera opción sería la búsqueda activa de gestación”, indica el Dr. Miguel García, jefe de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital de Día Quirónsalud Donostia. En mujeres en torno a los 35 años, “incluso puede aconsejarse la congelación de óvulos antes de iniciar la búsqueda de embarazo, pensando en futuros proyectos reproductivos”.
Lejos de estar limitada a situaciones médicas concretas, la preservación de la fertilidad se ha convertido en una herramienta de planificación vital. “Actualmente, la preservación de la fertilidad ya no tiene nada que ver con la presencia de problemas médicos”, destaca el Dr. García. “La mujer no sabe a ciencia cierta si desea tener hijos ni cuándo quiere o puede tenerlos, y tenemos que darle las herramientas para que pueda tomar decisiones convenientemente informada”.
Por ello, el especialista recomienda no esperar a que aparezcan dificultades. “Todas las mujeres que crean que en el futuro podrían desear una gestación deberían valorar su reserva lo antes posible, entre los 30 y los 34 años”, aconseja.
Como mensaje final, el Dr. Miguel García, jefe de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital de Día Quirónsalud Donostia, insiste en la importancia de anticiparse. “Desgraciadamente, el mayor problema con el que nos enfrentamos en reproducción asistida es la edad, que conlleva una disminución de la cantidad de óvulos y una disminución rápida e inexorable de la calidad”, explica. Este proceso aumenta el riesgo de alteraciones cromosómicas tanto en embarazos naturales como en los logrados mediante técnicas de laboratorio. “Está en manos de la mujer anticiparse a estos problemas que no siempre somos capaces de solventar”, concluye.
