“Es importante fortalecer el ligamento triangular para prevenir las cada vez más habituales lesiones de muñeca”
- El complejo del ligamento triangular es una estructura clave para la estabilidad de la muñeca y puede lesionarse tanto por traumatismos como por movimientos repetitivos.
- El dolor persistente, los chasquidos o la sensación de inestabilidad son señales de alerta que no deben normalizarse.
- La cirugía artroscópica permite reparar estas lesiones mediante pequeñas incisiones, con menos dolor postoperatorio y una recuperación más rápida.
Cuando se habla de dolor de muñeca, lo habitual es pensar en patologías como las tendinitis o el síndrome del túnel carpiano. Sin embargo, existen lesiones menos conocidas que también pueden comprometer seriamente la funcionalidad de la mano: las lesiones ligamentosas. El Dr. Samuel Pajares, especialista en cirugía de mano y muñeca de Policlínica Gipuzkoa, alerta de que estas patologías pueden pasar desapercibidas durante meses y, si no se diagnostican y tratan a tiempo, favorecer la aparición de inestabilidad articular, desgaste progresivo e incluso artrosis.
«La muñeca es una articulación extraordinariamente compleja. Al igual que existen lesiones de ligamentos en la rodilla, el hombro o el tobillo, también pueden producirse en la muñeca. Son estructuras muy pequeñas, pero imprescindibles para garantizar la estabilidad y el correcto funcionamiento de la articulación», explica el especialista.
El complejo del ligamento triangular, fundamental para la estabilidad de la muñeca
La muñeca está formada por numerosos huesos pequeños que necesitan de una compleja red de ligamentos para mantenerse estables durante el movimiento. Entre ellos destaca el denominado complejo del ligamento triangular, una estructura esencial para estabilizar el radio y el cúbito, los dos huesos del antebrazo.
Según explica el Dr. Pajares, este complejo desempeña funciones fundamentales. Por un lado, actúa como amortiguador de las cargas que soporta la muñeca, de forma similar a la función que realiza el menisco en la rodilla. Por otro, contribuye a la estabilidad de la articulación y permite movimientos cotidianos tan importantes como girar la mano, coger objetos o realizar esfuerzos.
Cuando este ligamento se lesiona pueden aparecer síntomas como dolor localizado en la parte cubital de la muñeca, chasquidos, pérdida de fuerza o sensación de inestabilidad. En los casos más avanzados, una lesión no tratada puede terminar provocando un deterioro progresivo del cartílago y el desarrollo de artrosis.
«Muchos pacientes normalizan estas molestias y continúan con su actividad habitual durante meses. Sin embargo, el dolor persistente en la muñeca nunca debe ignorarse, especialmente cuando limita la actividad diaria o aparece de forma recurrente», señala.
Más frecuentes tras periodos de descanso y en trabajos repetitivos
Las lesiones ligamentosas pueden producirse tras una caída o un movimiento brusco, pero también como consecuencia de microtraumatismos repetidos a lo largo del tiempo.
«Después de las vacaciones o de periodos de inactividad, muchas personas vuelven a su trabajo con una gran intensidad. Ese cambio puede favorecer la aparición de lesiones en estructuras que llevan tiempo sometidas a sobrecarga», explica el traumatólogo.
Entre los colectivos más expuestos se encuentran profesionales de la hostelería, trabajadores de supermercados, operarios industriales y personas que realizan movimientos repetitivos de muñeca durante gran parte de la jornada. Asimismo, algunos deportes que implican apoyos, giros o cargas repetidas sobre la muñeca también aumentan el riesgo de sufrir este tipo de lesiones.
El uso continuado de dispositivos electrónicos también puede influir
El especialista advierte además de que determinados hábitos cotidianos pueden contribuir al desgaste progresivo de algunas estructuras ligamentosas.
«El uso prolongado de teléfonos móviles, teclados y otros dispositivos electrónicos obliga a mantener posiciones repetidas durante muchas horas. Estas pequeñas agresiones continuadas pueden acabar deteriorando determinados ligamentos y, en algunos casos, favorecer incluso su rotura», afirma.
Por ello, recomienda consultar con un especialista cuando aparezcan molestias persistentes, pérdida de fuerza o limitaciones funcionales que no mejoren con el descanso.
Diagnóstico preciso y tratamientos cada vez menos invasivos
Uno de los principales desafíos de estas lesiones es su diagnóstico. A diferencia de otras articulaciones de mayor tamaño, los ligamentos de la muñeca son estructuras milimétricas que no siempre pueden identificarse claramente mediante pruebas de imagen.
«Muchas veces la resonancia magnética no logra detectar la lesión con exactitud. El diagnóstico definitivo se obtiene combinando una exploración clínica minuciosa con las pruebas complementarias y, en ocasiones, mediante técnicas artroscópicas que permiten visualizar directamente el interior de la articulación», explica el Dr. Pajares.
En Policlínica Gipuzkoa, el abordaje combina la valoración especializada en consulta con las técnicas diagnósticas avanzadas disponibles en el hospital. No todas las lesiones precisan cirugía. En muchos casos, el tratamiento conservador y la fisioterapia especializada permiten una recuperación satisfactoria.
Cuando existe una rotura importante o los síntomas persisten, la cirugía artroscópica ofrece una alternativa mínimamente invasiva. Esta técnica permite reparar el ligamento a través de pequeñas incisiones mediante cámaras y ópticas de alta precisión.
«Para el paciente supone un postoperatorio mucho más confortable, con menos dolor, una agresión quirúrgica mínima y una recuperación más rápida. Además, los ligamentos tienen una gran capacidad de cicatrización cuando se tratan adecuadamente y los resultados funcionales suelen ser excelentes», destaca.
El especialista concluye recordando la importancia de no normalizar el dolor de muñeca y acudir a valoración médica ante cualquier síntoma persistente.
«Son lesiones que tienen tratamiento y solución. Lo más importante es llegar a un diagnóstico preciso para recuperar la función de la mano, evitar secuelas y prevenir problemas futuros».