«La menopausia no es una enfermedad, pero sí una etapa que requiere cuidados específicos»

  • El entrenamiento de fuerza ayuda a preservar la masa ósea y muscular y reduce el riesgo de caídas y fracturas.
  • La sequedad vaginal y la incontinencia urinaria tienen solución y no deben vivirse en silencio.
  • La menopausia representa una oportunidad para reforzar hábitos saludables y prevenir enfermedades cardiovasculares.

La menopausia es una etapa natural en la vida de la mujer, pero sigue rodeada de dudas, mitos y síntomas que, en muchas ocasiones, afectan de forma significativa a la calidad de vida. Para la Dra. Blanca Fernández, ginecóloga de Policlínica Gipuzkoa, “la clave está en conocer los cambios que se producen durante esta fase y abordarlos de manera individualizada para que ninguna mujer renuncie a su bienestar”.

Uno de los aspectos más importantes es el impacto que la disminución hormonal tiene sobre la salud ósea y muscular. Según explica la especialista, “la menopausia acelera la pérdida de masa ósea y masa muscular, aumentando el riesgo de fragilidad y fracturas”.

«Se ha demostrado que el entrenamiento de fuerza ayuda a mantener e incluso aumentar la densidad ósea y muscular. Además, mejora el equilibrio y la tonificación muscular, lo que contribuye a reducir el riesgo de caídas y fracturas», señala la Dra. Fernández.

Por ello, recomienda combinar el ejercicio físico con una alimentación equilibrada, especialmente rica en calcio y vitamina D, para proteger la salud del sistema musculoesquelético durante esta etapa.

Romper el silencio sobre los síntomas íntimos

La sequedad vaginal o la incontinencia urinaria son dos de los problemas más frecuentes asociados a la menopausia. Sin embargo, muchas mujeres continúan sufriéndolos en silencio por vergüenza o por creer que forman parte inevitable del envejecimiento. «La realidad es que disponemos de múltiples opciones terapéuticas para tratar estos síntomas y mejorar de forma notable la calidad de vida de las pacientes», explica la ginecóloga.

Entre ellas se encuentran los hidratantes y lubricantes vaginales, los tratamientos locales con estrógenos, la terapia hormonal cuando está indicada y nuevas técnicas de ginecología regenerativa, como el láser o el plasma rico en plaquetas (PRP).

En el caso de la incontinencia urinaria, la especialista recuerda que existen distintos tipos y que el tratamiento dependerá de cada situación concreta. «Mantener fuerte la musculatura del suelo pélvico es fundamental. Los ejercicios de fisioterapia de suelo pélvico, como los ejercicios de Kegel o los hipopresivos, pueden resultar de gran ayuda».

Además, cuando es necesario, pueden complementarse con tratamientos farmacológicos o quirúrgicos, siempre adaptados a las necesidades de cada mujer.

Una oportunidad para la prevención cardiovascular

Más allá de los síntomas ginecológicos, la menopausia supone también un momento clave para cuidar la salud cardiovascular. La reducción de estrógenos se asocia a cambios metabólicos que pueden incrementar determinados factores de riesgo, por lo que la adopción de hábitos saludables cobra una especial relevancia.

«La menopausia es una etapa que podemos aprovechar para hacer prevención cardiovascular», afirma la Dra. Fernández. «Es recomendable combinar ejercicio aeróbico y de fuerza, mantener una alimentación equilibrada, dormir adecuadamente y evitar hábitos nocivos como el tabaco, el alcohol o el consumo excesivo de productos ultraprocesados».

Una atención personalizada para cada mujer

La especialista subraya que no existen dos menopausias iguales. Algunas mujeres presentan síntomas leves, mientras que otras ven afectadas de forma significativa su vida diaria.

«Lo más importante es entender que se trata de una nueva etapa vital. Hay que conocer los cambios que se producen y consultar cuando los síntomas impidan desarrollar una vida normal. Disponemos de tratamientos eficaces y personalizados que permiten a cada mujer seguir siendo ella misma y mantener su calidad de vida», concluye.