“El estoma no es una enfermedad: es una herramienta quirúrgica, igual que los traumatólogos utilizan una prótesis”
- La causa más frecuente para necesitar una ostomía es el cáncer colorrectal, aunque también puede deberse a enfermedades inflamatorias intestinales como el Crohn o la colitis ulcerosa.
- La mayoría de los estomas son temporales: se realizan para proteger una sutura intestinal mientras cicatriza y se revierten después.
- La cirugía mínimamente invasiva y los nuevos dispositivos -con filtros de gases y olores- han mejorado notablemente la calidad de vida de estos pacientes.
Coincidiendo con el Día Mundial de las Personas Ostomizadas, el jefe del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo de Policlínica Gipuzkoa, el Dr. José Luis Elósegui, recuerda que una ostomía no es una enfermedad, sino una herramienta quirúrgica que permite superar procesos como el cáncer o determinadas enfermedades inflamatorias del intestino.
¿Qué es una ostomía y cuándo es necesaria?
Una ostomía es una apertura artificial que los cirujanos realizan para derivar al exterior el contenido intestinal o urinario. “Generalmente la mayor parte de las ostomías las realizamos en el aparato digestivo, pero también se pueden realizar en el aparato urinario”, explica el Dr. Elósegui. La indicación más frecuente es el cáncer colorrectal, aunque no la única: las enfermedades inflamatorias del intestino, los cuadros de diverticulitis complicada o, más raramente, determinados traumatismos que afectan al recto pueden hacer necesario este procedimiento.
“La mayoría de los estomas que realizamos suelen ser temporales”, señala Elósegui, “se practican para proteger una sutura intestinal mientras cicatriza y se revierten una vez resuelto el problema”. El estoma permanente queda reservado para los casos en los que la lesión está demasiado cerca del ano para restablecer la continuidad intestinal, o cuando, en el ámbito urológico, se extirpa la vejiga sin posibilidad de reconstrucción.
Los miedos del paciente y la vuelta a la normalidad
El primer temor de un paciente al que se le anuncia que necesitará un estoma es la imagen corporal; el segundo, el manejo del dispositivo. Solo después llega la evolución: superadas ambas fases, el estoma “va a crecer con el paciente, va a evolucionar con el paciente”, afirma el Dr. Elósegui. El objetivo del equipo médico es que altere lo menos posible su vida: con algunos ajustes en la dieta y precauciones en deportes de impacto, el paciente puede volver a la playa, nadar o reincorporarse a su trabajo con normalidad.
El papel de la enfermería y los avances técnicos
El cirujano de Policlínica Gipuzkoa destaca el papel del equipo de enfermería especializada, “fundamental en la primera fase tras la cirugía para educar al paciente en el manejo del estoma y vigilar la piel de alrededor, evitando complicaciones como la dermatitis”. A ello se suman los avances de los últimos años: la cirugía mínimamente invasiva permite hoy crear un estoma a través de incisiones muy reducidas -“cuando uno mira a un paciente ostomizado, dice: pero, ¿de dónde han entrado los cirujanos?”, ejemplifica- y los nuevos dispositivos incorporan colas biológicas más seguras y filtros de gases y olores.
Un mensaje para derribar mitos
Con motivo de esta jornada, el Dr. Elósegui insiste en su mensaje: el estoma no es una enfermedad, sino una herramienta quirúrgica más, “igual que los traumatólogos utilizan una prótesis”. Un paciente ostomizado puede llevar una vida completamente independiente, activa y normal, aunque ese proceso de adaptación puede llevar varios meses: “un estoma es como un niño: en cuanto llegas a casa, empieza a exigir cuidados. Si lo cuidas bien, crecerá contigo. Si no lo cuidas bien, habrá disgustos”, resume gráficamente el especialista.
