Experiencia Profesional, hoy con la enfermera Aldara San Pedro

Nuestra compañera Aldara San Pedro, enfermera del servicio de Urgencias de Policlínica Gipuzkoa, participó en el Congreso Nacional de SEMES, celebrado en el Kursaal de San Sebastián entre los días 3 y 5 de junio.

Durante el encuentro, Aldara presentó un póster centrado en la integración de los Cuidados Paliativos en los servicios de Urgencias, un tema de gran relevancia y actualidad en el ámbito sanitario.

Con el objetivo de compartir esta valiosa experiencia, hemos querido conversar con ella y conocer de primera mano su visión y su vivencia personal.

Aldara, cuéntanos:

¿De dónde nace tu sensibilidad hacia la necesidad de integrar los cuidados paliativos en los servicios de urgencias?

Nace de la experiencia con la muerte de mi madre, tras varios años de enfermedad y un deterioro muy rápido en el último mes. En Urgencias vivimos una situación marcada por la inercia terapéutica que acabó en obstinación, con decisiones que sentí alejadas de lo que ella necesitaba en ese momento. Aquello me hizo tomar conciencia de lo vulnerables que somos pacientes y familias, incluso cuando tienes cierto conocimiento sanitario.

Por qué consideras que este es un tema especialmente importante hoy en día?

Aunque cada vez hablamos más de humanización, en la práctica seguimos priorizando lo técnico y lo procedimental. La evidencia lleva años diciendo que en urgencias se muere mal, y sigue siendo un tema poco abordado. Para mí es clave entender que una buena muerte debe ser igual de urgente e importante que una buena reanimación.

¿Crees que estamos avanzando en este ámbito?

Creo que el hecho de que se hable más de humanización ya indica que hay cierta reflexión y sensibilidad creciente. Pero la realidad es que el resultado sigue dependiendo mucho de la actitud, la formación y la sensibilidad de cada profesional. Hemos dado pasos, pero todavía queda un camino largo por recorrer.

Desde tu experiencia, ¿qué aspectos crees que podríamos mejorar?

En urgencias hemos normalizado el caos y la presión, y eso dificulta cuidar bien al final de la vida. Necesitamos más tiempo para conversar, espacios que garanticen intimidad, protocolos claros de cuidados paliativos y acceso a profesionales especializados. Pero, sobre todo, una base sólida en bioética, que nos ayude a integrar de forma natural que nuestra labor no es solo curar, sino también acompañar cuando no se puede hacer más.

Este póster tenía además un significado muy especial para ti. ¿Cómo te sentiste al presentarlo como homenaje a tu madre?

Lo viví como un homenaje a mi madre y como una forma de dar sentido a una experiencia muy dura. Fue una oportunidad para transformar el dolor en algo útil y también para cerrar en parte ese proceso, que en algún momento viví incluso con cierta culpa por no haber sabido frenarlo. Además, me ha impulsado a seguir formándome en bioética, así que siento que este camino acaba de empezar.

Para terminar, ¿qué mensaje te gustaría trasladar sobre esta realidad?

A los profesionales, que no olvidemos a las personas y que no nos dejemos arrastrar por la inercia de las prisas, porque lo que hacemos tiene un impacto enorme. A los gestores, que cuiden a quienes cuidan, porque la experiencia de los profesionales influye directamente en la atención a los pacientes.

Y no quiero terminar sin agradecer a mi compañera Marina Benavente, y a Amparo y Chus, porque sin su implicación este trabajo no habría sido posible

Por nuestra parte, queremos agradecerte sinceramente que hayas compartido una historia tan personal y emotiva.

Estamos seguros de que tu madre se sentirá muy orgullosa de ti.

Gracias, Aldara.