Sillines y disfunción sexual

Numerosos estudios señalan la influencia del sillín de las bicicletas en la disfunción sexual de los ciclistas debido a la presión que ejercen este tipo de asientos en el periné.

Artículo publicado en el periódico Dorsal 1 en febrero de 2011

Dres. Ion Madina y Javier Azparren, urólogos del Servicio de Urología Integral Policlínica Gipuzkoa

Según una investigación realizada por urólogos de la Universiadad de Boston en la que se estudió tanto a ciclistas como a corredores, los primeros padecen impotencia sexual en un porcentaje notablemente superior al de los atletas. Concretamente, un 4,2% en ciclistas frente a un 1,1% en corredores.

Asimismo, este estudio concluye que las mujeres que practican este deporte también padecen pérdidas de sensibilidad sexual o disfunciones en el tracto urinario por la misma causa, ya que la zona del periné internamente es muy similar entre hombres y mujeres. Y es que un exceso de presión puede producir daños en los innumerables nervios y vasos sanguíneos de esta zona que permiten desarrollar la sensibilidad sexual.

Por otro lado, las afecciones de próstata son frecuentemente relacionadas con el uso de la bicicleta. No obstante, es importante aclarar que el ciclismo no es causa directa de este tipo de patologías, si bien es cierto que no contribuye precisamente a mejoralas, ya que ejerce una presión que afecta directamente a la evolución de las patologías prostáticas. De ahí que los ciclistas con problemas en este órgano deban tener especial cuidado con este deporte y seguir las pautas de su urólogo en relación al ejercicio que se practique.

Quizás algunos de los lectores de este periódico habrán sentido en más de una ocasión un hormigueo o acorchamiento tras una larga sesión sobre la bicicleta. Se trata de los primeros síntomas antes de que surjan disfunciones o pérdidas de sensibilidad importantes. En cualquier caso, el objeto de esta líneas, además de señalar la importancia real de este asunto, no es otro que transmitir a los ciclistas un mensaje de tranquilidad así como una serie de recomendaciones para prevenir o mejorar problemas como los que acabamos de describir, ya que, en la mayoría de los casos, estas afecciones son transitorias y se resuelven sencillamente adoptando nuevos hábitos.

Recomendaciones

En primer lugar, es fundamental escoger un sillín que se adapte a las características morfológicas de cada uno. Cada ciclista debe buscar el sillín que mejor se ajuste a su peso, estatura y, sobre todo, a los huesos de la pelvis. Todo ello con el fin de distribuir el peso del cuerpo de una forma más equilibrada y evitar así que toda la presión del tronco se concentre en el área del periné, zona ubicada entre el ano y los órganos sexuales por la que discurren los nervios y vasos.

Existen sillines con un hueco en el área central que descongestionan la presión sobre esta zona. Incluso algunos fabricantes han lanzado líneas de sillines sin “nariz”. De hecho, un estudio del National Institute for Occupational Safety and Health en el que participaron policías que patrullan en bici, señala la eficacia de estos sillines para evitar una reducción de la presión en la ingle y una mejora de la salud sexual.

No obstante, además del tipo de sillín, es esencial adoptar una correcta postura mientras se pedalea. Otro de los consejos que contribuye a aliviar la presión sobre el periné es levantarse del sillín periódicamente y cambiar de postura aproximadamente cada diez minutos. Con estos consejos conseguiremos reducir notablemente las probabilidades de padecer problemas de disfunción e incluso empeorar las afecciones relacionadas con la próstata.


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