Primera extirpación de vejiga en Euskadi mediante el robot Da Vinci

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En el País Vasco se diagnostican cada año más de 400 nuevos casos de cáncer de vejiga. Se trata del cuarto tumor más frecuente entre los varones. Entre las mujeres en los últimos años su incidencia ha aumentado un porcentaje mayor con respecto a los hombres, fundamentalmente por el aumento del consumo del tabaco.

El pasado 26 de marzo los Dres. Ion Madina y Javier Azparren, junto con la colaboración de un especialista de otro centro, realizaron en Policlínica Gipuzkoa la primera cistectomía –extirpación de la vejiga- en el País Vasco mediante el robot quirúrgico Da Vinci.

Este robot, adquirido por Policlínica Gipuzkoa en noviembre de 2008, elimina los riesgos de la cirugía abierta y supera las ventajas de la laparoscopia. Permite una menor pérdida de sangre y que el postoperatorio de la intervención sea menos doloroso, al tiempo que reduce los riesgos de infección y el tamaño de las cicatrices. Todo ello posibilita una recuperación más rápida del paciente.

Desde la adquisición de este robot en Policlínica Gipuzkoa, se han realizado 20 intervenciones de cáncer de próstata y es ahora cuando han realizado la primera cistectomía mediante el robot quirúrgico Da Vinci.

Cáncer de vejiga

El cáncer de vejiga es una enfermedad muy frecuente entre los hombres. Se trata del cuarto tumor más frecuente entre los varones. “En el País Vasco se diagnostican más de 400 nuevos casos”, afirma el Dr. Madina. No obstante, en los últimos años la incidencia del cáncer de vejiga en mujeres ha aumentado en un porcentaje mayor con respecto al varón, debido fundamentalmente al aumento del consumo del tabaco entre mujeres.

Los factores de riesgo más importantes asociados al cáncer de vejiga son la edad, el tabaco, la exposición a ciertas sustancias en el trabajo, como el caucho, así como determinadas tinturas y textiles. Asimismo, un régimen alimenticio con alto contenido de carnes fritas y grasas así como las cistitis crónicas e irritantes vesicales son también factores que aumentan la probabilidad de sufrir esta enfermedad.

Los síntomas más frecuentes del cáncer de vejiga son la sangre en la orina y el dolor a la hora de orinar.

Procedimiento de la intervención

Hay dos fases en las intervenciones quirúrgicas para el cáncer de vejiga. La primera es la propia extirpación de la vejiga y la segunda es la reconstrucción, donde existen dos tipos de derivaciones urinarias. En función del tipo de tumor, la edad del paciente y otros múltiples factores, se realiza una u otra derivación urinaria.

La derivación denominada Bricker consiste en unir los uréteres con un intestino que se conduce hasta la piel (en un lateral del abdomen). En este caso el paciente debe llevar una bolsa externa para orinar. Este es el tipo de reconstrucción que se le practicó al paciente en Policlínica Gipuzkoa.

El otro tipo de derivación urinaria, llamada Neovejiga o “Studer”, consiste en reconstruir una vejiga artificial utilizando tejidos del intestino del propio paciente, de tal forma que se unen los uréteres a esta nueva vejiga y así el paciente puede orinar a través del pene.

El robot Da Vinci. Ventajas

El Da Vinci se compone de cuatro brazos articulados, un centro de control y un monitor que permiten al cirujano operar desde una consola situada a varios metros del paciente. Este robot proporciona a los médicos una gran maniobrabilidad ya que sus brazos tienen más movilidad que la muñeca humana y no le tiembla el pulso, lo que le ofrece una gran precisión. Además, el cirujano cuenta con una visión tridimensional de la zona a operar a través de la consola, mientras que la laparoscopia tradicional sólo lo hace en dos dimensiones.

Todo ello permite que el cirujano pueda observar tejidos y nervios que mediante los métodos tradicionales no se pueden apreciar. Gracias a esta visión, el robot permite realizar una intervención más precisa, respetando nervios y tejidos tan importantes como los que mantienen la potencia sexual y la continencia urinaria, entre otros.

Las intervenciones con el Da Vinci son menos dolorosas, a la vez que se reducen los riesgos de infección y el tamaño de las cicatrices. Esto posibilita una recuperación más rápida del paciente.

El 75% de los enfermos diagnosticados a tiempo puede ser intervenido con el Da Vinci. La mejoría y recuperación después de la cirugía es diferente en cada paciente; sin embargo, a la mayoría de los pacientes se les da el alta a los 5-6 días después de la cirugía. Asimismo, la mayoría recuperan la función eréctil el primer año y después de la cirugía, mayoritariamente vuelven a sus actividades diarias habituales al cabo de pocas semanas.

 

 


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