Policlínica incorpora el primer robot quirúrgico de Gipuzkoa

El robot DA VINCI ofrece grandes ventajas en la cirugía de cáncer de próstata, si bien sus aplicaciones se extienden también a otros campos quirúrgicos como la ginecología, cirugía general, pediatría y cirugía cardiaca. Los cirujanos destacan entre sus bondades, la gran precisión y rigor de sus movimientos, porque: “no le tiembla el pulso, ve en tres dimensiones, su precisión es milimétrica y no respira”. La intervención se realiza a través de unas pequeñas incisiones, de forma que apenas hay cicatriz y se reducen las molestias postoperatorias y los riesgos de infección.

Policlínica Gipuzkoa y el equipo de Urología y Andrología liderado por los doctores Ion Madina y Javier Azparren han adquirido el preciado robot quirúrgico Da Vinci para complementar sus actuales prestaciones. El Da Vinci ha sido presentado oficialmente en sociedad esta mañana, en el marco de un acto multitudinario celebrado en el Ateneo de Policlínica Gipuzkoa, al que han asistido numerosas autoridades, accionistas de la clínica, representantes del mundo sanitario y profesionales de la propia clínica.

Este robot quirúrgico se creó en 2001 y sus resultados como brazo inteligente del cirujano han sido comprobados en medio mundo. El Da Vinci de Policlínica llegó al Centro el pasado jueves, 27 de noviembre y ya se encuentra operativo. La primera intervención quirúrgica está prevista para la segunda semana de diciembre y en los próximos meses los doctores Madina y Azparren esperan realizar alrededor de cuarenta intervenciones con esta nueva tecnología.

Si bien inicialmente será el Servicio de Urología quien inaugure esta innovadora tecnología en Policlínica; el robot Da Vinci tiene también aplicación para otras especialidades como Cirugía General, Ginecología, Cirugía Cardiaca o Pediatría.

Valor añadido del Da Vinci

El robot Da Vinci ofrece ventajas realmente importantes, ya que se ha comprobado que elimina los riesgos de la cirugía abierta y supera las ventajas de la laparoscopia.

Respecto a la cirugía abierta convencional, si bien la intervención dura más o menos el mismo tiempo -entre 3 y 4 horas-, la incisión para la cirugía es mínima, por lo que el postoperatorio y los riesgos de infecciones son muchos menores, así como las molestias, al evitar las grandes cicatrices, el daño tisular y el sangrado consiguiente.

Respecto a la cirugía laparoscópica, el robot aporta una gran ventaja, y es que permite ver el campo que se está operando en tres dimensiones. Al mismo tiempo que los brazos del robot permiten una espectacular maniobrabilidad y precisión en sus movimientos, de forma que como afirman los propios cirujanos “al tener mucha más movilidad de ángulo que la muñeca humana, puedes realizar acciones quirúrgicas que tu propia mano no puede llevar a cabo”.

Ventajas para el paciente

El 75% de los enfermos diagnosticados a tiempo puede ser intervenido con el Da Vinci. Las intervenciones con este sistema duran unas cuatro horas, pero las ventajas para el paciente se traducen en una operación menos dolorosa, con menos pérdidas de sangre y menor riesgo de infección, que deja cicatrices más pequeñas y permite una recuperación más rápida.

El tratamiento quirúrgico de cáncer de próstata con el Da Vinci reduce notablemente los efectos secundarios habituales en esta cirugía como la incontinencia urinaria o la impotencia sexual.

La mejoría y recuperación después de la cirugía es diferente en cada paciente; sin embargo, a la mayoría de los pacientes se les da el alta en 48-72 horas después de la cirugía. También a la mayoría se les retira el catéter dentro de los 4 a 7 días posteriores a la cirugía. Más de la mitad de los pacientes van rescatando la continencia de la vejiga en la semana posterior a la cirugía y casi todos los pacientes recuperan el control total de la vejiga en un lapso de uno a tres meses. Asimismo, la mayoría de los pacientes recuperan la función eréctil el primer año. Después de la cirugía de próstata, la mayoría de ellos vuelven a sus actividades diarias habituales en una o dos semanas. A los hombres cuyo empleo requiere levantar objetos pesados se les deberán asignar tareas livianas de cuatro a seis semanas.

La posibilidad de elegir una prostatectomía robótica normalmente genera menos complicaciones, reducción del dolor posterior a la operación y un regreso más rápido a un estilo de vida normal.


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