El historiador Peio Arrieta, en la parroquia de Elgoibar que tan bien conoce. / AITOR ZABALA

“Me extirparon con cirugía robótica un tumor del riñón y sigue funcionando”

Los avances en urología para las patologías más frecuentes en hombres protagonizan el Aula de Salud de esta tarde

Fuente: Diario Vasco

Pocos saben de la historia de Elgoibar como Peio Arrieta, un conocimiento que sigue plasmando en libros y transmitiendo en conferencias y visitas guiadas, como las que realizó el año pasado a la parroquia con motivo del 300 aniversario de la primera misa. Arrieta sigue siendo un hombre activo: hace gimnasia con el grupo 60+, que dirige su hijo Unai, y no ha descuidado la huerta ni siquiera en ese periodo sabático que supuso su convalecencia. «Ya había sembrado los guisantes de invierno y demás, y los recogí en mayo», hace justo un año, tras una satisfactoria recuperación después de que le extirparan un tumor del riñón con cirugía robótica.

El caso de Arrieta es uno de los que se comentarán hoy dentro de las Aulas de Salud de Quirónsalud, en las que los urólogos de Policlínica Gregorio Garmendia y Javier Ansa, y el del Hospital de Día Quirónsalud Donostia Aníbal Rincón, hablarán sobre los avances para tratar las patologías más frecuentes en la salud del varón, como la incontinencia urinaria, la disfunción eréctil, la hiperplasia benigna de próstata o el cáncer de próstata con cirugía robótica Da Vinci. La sesión ‘Alta resolución en urología’ comenzará a las 19.30 horas en el Aquarium, con entrada libre hasta completar aforo.

Peio Arrieta: Me detectaron el tumor en una revisión rutinaria, porque no tenía ningún síntoma

El testimonio del historiador elgoibartarra, de 67 años, se remonta a noviembre de 2015. «Tenía y tengo por costumbre acudir al urólogo una vez al año para mirarme la próstata y cada dos años me sometía a una ecografía. En una de ellas vieron el tumor», relata. Aunque el médico que le realizó el primer diagnóstico le dijo que era preciso extirpar el riñón entero, «luego me puse en manos de Gregorio Garmendia y Josean Rodríguez y vieron que por medio de la cirugía laparoscópica robótica Da Vinci no era necesario hacerlo». El tumor estaba bien localizado en la parte alta, «en una esquina, y las condiciones quizás eran las más idóneas para esa técnica», y para que Peio siga contando con la mayor parte de ese riñón, que sigue siendo funcional. «Precisamente lo comentamos la última vez en consulta: que si tuviese cualquier problema con el otro riñón, como un accidente por ejemplo, con éste podría vivir».

El caso de Peio evidencia también la importancia de someterse a revisiones rutinarias, porque el tumor era totalmente asintomático. «No tenía ningún síntoma, sino buen estado de salud y ánimo».

Fue intervenido en diciembre, y le eliminaron el tumor a través de dos incisiones muy pequeñas, «de poca extensión», lo que favorece mucho la recuperación. Tras cinco días de ingreso, «me vi al poco tiempo caminando, al principio poco a poco, y cada vez dando más pasos. No he tenido ningún síntoma posterior». Tampoco han hecho falta otros tratamientos complementarios, como la radio o quimioterapia. Arrieta acude cada seis meses a revisiones, «y hasta ahora todo ha ido bien».

Una mochila con compresas

También le va bien a Alberto González, que se muestra muy satisfecho de la intervención a la que fue sometido en enero. «La mejoría ha sido notable, imagínate lo que es llevar siempre una mochila con compresas», comenta este vecino de Donostia, que nació hace 82 años en Burgos y vivió en Bizkaia, para referirse a la incontinencia urinaria que sufría como consecuencia de una cirugía de próstata. González, muy conocido en el sector juguetero, trabajó durante años de representante. «Hacía entre 50 y 60.000 kilómetros al año con aquellas carreteras», recuerda este jubilado que no perdona la caminata diaria de 6 kilómetros, la visita los jueves a Bilbao para encontrarse con su cuadrilla, y la reunión de los viernes en una sociedad de Lorea «donde no vamos por comer, sino por jugar la partida. Es gente maravillosa».

Alberto González: Hay muy poca información sobre la incontinencia urinaria que afecta a tanta gente

Este donostiarra de adopción ha sido montañero, jugó al fútbol en tercera división y nunca tuvo ningún problema de salud hasta que en 2004 años le detectaron un cáncer de próstata. Fue intervenido en la Clínica Universidad de Navarra, donde le extirparon el cáncer. «Me limpiaron todo, me operaron fantásticamente». Pero le quedaron secuelas, como la incontinencia urinaria «que poco a poco iba a más». González lamenta la «poca información que hay sobre este tema tan serio que afecta a tanta gente». Si lo hubiese sabido, se hubiese operado antes, reconoce. «¿Sabes lo molesto que es?». El doctor Ansa, «muy humano y majísimo», le colocó una malla y a las pocas horas estaba en casa. «Luego pasas unos días malos porque te tiran un poco los puntos, como a las mujeres tras dar a luz. Pero en siete días ya te recuperas». Ahora no está al 100% en seco «pero estoy muy contento. Con una compresa pequeñita aguanto todo el día, cuando antes empapaba unas cuatro grandes. ¡Imagínate qué cambio!».


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