El otorrinolaringólogo de Policlínica Gipuzkoa Jesús Algaba

Jesús Algaba: “Podemos frenar los ronquidos sin intervención quirúrgica”

Un novedoso método no invasivo permite eliminar con eficacia ésta y otras patologías del sueño en determinados pacientes

Tras décadas en las que la única manera de tratar algunos ronquidos y apneas del sueño eran las intervenciones quirúrgicas, los avances en la tecnología láser abren la puerta a un nuevo método menos invasivo y más efectivo. Jesús Algaba, Jefe del Servicio de Otorrinolaringología de Policlínica Gipuzkoa, es el primer médico en España en utilizarlo. Se trata de una máquina que, mediante un láser, corrige los tejidos de la laringe que provocan esta patología. No obstante, es una técnica todavía muy incipiente, que apenas lleva usándose unos meses en este centro hospitalario y que solo garantiza el éxito en determinados pacientes. Aun así, plantea un futuro mejor para aquellos que aguantan como pueden las ‘serenatas’ nocturnas de sus compa- ñeros de cama.

Qué alegría le estará dando ahora mismo a más de uno.

Sí. No obstante, hay que explicar que el ronquido es simplemente una patología que puede alterar la con- vivencia, es una molestia. Por el contrario, la apnea del sueño puede tener consecuencias muy graves por- que supone que el que las padece deja a su cuerpo sin oxígeno en varios momentos mientras duerme. Muchas veces, la primera y la segunda van unidas.

 ¿Cuáles son las causas de esta patología?


Existen muchos factores que condicionan la aparición del ronquido y la apnea del sueño. Uno de los más importantes es la obesidad. Aunque también hay otros a tener en cuenta como las alteraciones en la morfología craneofacial, tener la lengua grande, cuellos cortos y gruesos y especialmente las hipertrofias en el velo del paladar y la flacidez de las paredes faríngeas.

 ¿En qué consiste este nuevo método para tratar estas patologías?

El ronquido o la apnea se producen en muchas ocasiones por la flacidez de los tejidos orofaríngeos. Esta nueva técnica consiste en un láser que consigue endurecer esos tejidos para que no vibren ni se colapsen y, por tanto, generen el ronquido. Eso se consigue respetando las mucosas de la zona, produciendo un aumento del colágeno sub- mucoso. Es decir, sin generar ninguna lesión.

¿Nada que ver con una intervención quirúrgica?


En absoluto. La intervención se realiza en consulta, sin anestesia, en unos 25 minutos aproximada- mente. El paciente se va a casa y no tiene que tomar ni siquiera analgésicos. Eso sí, son necesarias cinco sesiones, separadas entre diez y veinte días cada una porque el tejido no se endurece de una sola vez. Y luego hay que hacer un par de sesiones más al año. La inocuidad del trata- miento hace que lo podamos usar todas las veces que queramos.

¿Entonces el problema se frena pero no desaparece?


La tendencia del roncador es que esos tejidos orofaríngeos vuelvan a ser flácidos. Las cirugías que se venían haciendo hasta ahora eran agresivas, con anestesia general y postoperatorio doloroso. La efectividad en esas intervenciones es del 94% inmediato. Esos pacientes dejan de roncar. Pero al cabo de un año esa cifra se reduce al 35%. Con este nuevo método no sucede nada de eso. Es inocuo. Incluso pacientes bien seleccionados pueden llegar a dejar de usar la CPAP (máquina que evita que personas con apnea se que- den sin aire).

¿Cuál es el grado de efectividad de este nuevo método?


Es una técnica que proviene de América y que empieza ahora a ex- tenderse por Europa. Allí tienen más de 250 casos de éxito, que son muchos desde un punto de vista médico. De momento hay estudios privados y tienen que pasar años para poder cuantificar su efectividad real. Yo soy el único que la utiliza ahora mismo en España, desde hace unos meses. Y estamos muy contentos con los pacientes con los que la hemos usado.

¿Cualquier persona es apta para utilizar esta técnica?

No. Hay que seleccionarlas bien porque no a todos se les puede hacer ni en todos los casos va a dar el mismo resultado. Por ejemplo, la obesidad es una de las causas más frecuentes para tener ronquidos. Pero el láser da mejores resultados en personas no obesas. Tampoco sir- ve en aquellas personas que tienen la lengua grande porque esa suele ser la causa del ronquido ya que es la que obstruye las vías respiratorias.

¿Cuáles son las alternativas para quienes no pueden utilizar este método?

El tratamiento del ronquido y la apnea del sueño se realiza desde hace muchos años y existen técnicas muy diferentes, lo cual significa que ninguna es efectiva al 100%. Y, por su- puesto, no es lo mismo tratar el ronquido simple que cuando está aso- ciado a apnea del sueño. Algunas de las técnicas utilizadas tienen que ver con la extirpación del velo del paladar, la campanilla o las amígdalas. Y como decía, con no demasiado éxito. De hecho, debemos reconocer que la mayoría de ellas no se realizan en la actualidad.

¿Todas las técnicas tienen que pasar por el quirófano?


No. Hay otros procedimientos, como los aparatos dentales, y dentro de estos los que adelantan la mandíbula inferior. Y también la CPAP, que es útil en cierto tipo de pacientes, pero que no es tolerada por todos. No obstante, también depende de los hábitos del paciente, ya que influyen las cenas copiosas y con alcohol, el tabaco, la ausencia de ejercicio o dormir hacia arriba o respirando por la boca.

¿Cree que con este láser estamos hablando de una técnica revolucionaria?


En ese sentido prefiero ser cauto. Es todo muy reciente y hay que dejar pasar el tiempo. Yo estuve muy ilusionado con las veloplastias y otras intervenciones que comenzaron en los 80, pero el tiempo pone todo en su lugar y se vio que el éxito fue relativo. Por tanto, vamos a esperar para ver si la eficacia con este método es la suficiente como para seguir utilizándolo.

¿Por qué es usted el único médico en España que la emplea?


Me considero un médico inquieto. Como presidente de la Academia Iberoamericana de Otorrinolaringología tuve la oportunidad de conocer al médico que más experiencia del mundo tenía en el uso de esta técnica así como los magníficos resultados en su utilización. Estoy seguro de que, dada su inocuidad y su eficacia comprobada en muchos pacientes, es un método que se irá difundiendo y extendiendo de forma rápida.


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