Alberto Marqués, traumatólogo especialista en cirugía endoscópica de columna

Alberto Marqués, traumatólogo: “Para evitar el dolor lumbar se debe mejorar el tono muscular de esta zona”

Es de los pocos médicos del Estado que domina la cirugía endoscópica de la columna, una técnica mucho menos agresiva que las convencionales.

Mantener posturas incorrectas o tener una tonificación muscular de la zona lumbar poco o nada desarrollada son dos de las principales causas que provocan dolores de espalda. El traumatólogo Alberto Marqués da buena cuenta de ello a diario después de atender a sus pacientes aquejados de este tipo de molestias en Policlínica Gipuzkoa. La receta para la mayoría de ellos es la misma: «medicación, sí, pero sobre todo, cambiar de hábitos y mejorar la musculatura de esa parte del cuerpo».

No obstante, en casos más complejos también suele ser necesaria la cirugía. Y en una zona tan delicada, los avances médicos son clave para poder llevar a cabo intervenciones menos agresivas y peligrosas. Es el caso de la cirugía endoscópica de columna, una técnica que sólo unos pocos médicos en el Estado dominan y practican, como es el caso del doctor Marqués.

Fuente: Diario Vasco

¿En qué consiste la cirugía endoscópica?

Consiste en aplicar los conceptos que tenemos en la cirugía clásica de columna pero de una manera en la que la agresión que haces a las estructuras es muchísimo menor. Se intenta reducir el campo en el que trabajas pero al mismo tiempo magnificando y viendo mejor. Para ello, se utiliza la endoscopia que, mediante una cámara, te permite ampliar el campo de visión y controlar las estructuras en un espacio de quince milímetros. La cirugía clásica que se utiliza es la abierta convencional que requiere una incisión más amplia y un despegamiento del músculo para llegar al mismo sitio. También está la cirugía mínimamente invasiva que sería un punto intermedio entre ambas.

Mis pacientes quieren que les mande pastillas para el dolor, pero eso no es suficiente

¿Qué ventajas tiene?

Tras las cirugías clásicas, los pacientes están entre tres o cuatro días en el hospital, hay que ponerles un drenaje y el dolor postoperatorio depende de la agresión que se haga. Con esta cirugía endoscópica no haces ninguna disección muscular, vas dilatando la zona muscular poco a poco por donde quieres trabajar hasta que colocas la cánula de trabajo y realizas la intervención. De esta manera el dolor postoperatorio es prácticamente inexistente y el sangrado es mínimo por lo que la recuperación en definitiva es mucho más rápida. El paciente se va el día siguiente a casa.

Los niños cargan con mochilas de 15 kilos y los colegios siguen sin concienciarse

¿Y se podría decir que vuelven a casa como nuevos?

Yo, a algunos de mis pacientes mayores de edad con estenosis de canal -estrechamiento del canal lumbar que oprime los nervios y produce dolor en esta zona- les digo que su dolor de columna de base, el que tienen de toda la vida, no les va a mejorar. Lo que les va a permitir esta intervención es que desaparezca esa claudicación que sienten a la hora de caminar y la incapacidad de estar mucho rato de pie porque les duele. No obstante, hay que individualizar muy bien y tener en cuenta las condiciones de cada paciente.

¿Cuáles son las limitaciones para poder realizar este tipo de intervención?

Depende de la patología de la que hablemos. Se puede utilizar en lesiones ocupantes de espacio en la columna, que son la hernia discal, los quistes que están comprimiendo las raíces de la medula y la mencionada estenosis de canal estable. Si hubiese que colocar unos tornillos, por ejemplo, no podría realizarse esta intervención.

¿Se utiliza cada vez más este tipo de cirugía?

En el Estado está muy poco usada esta técnica. Yo me tuve que formar específicamente para poder aplicarla en la columna y ahora quiero hacer lo mismo a nivel cervical. Aquí, en Europa, no se puede por lo que tendré que ir a Estados Unidos a aprender a usarla.

¿Cuándo es habitual que empiecen a aparecer los problemas en la espalda?

El aparato locomotor de nuestro cuerpo se va estropeando con el paso de los años. La estenosis de canal, por ejemplo, empieza en gente mayor de 60 años. Eso no quiere decir que todos los pacientes de esta edad tengan síntomas. La mayoría de los problemas de los pacientes que sí los tienen los conseguimos solucionar con tratamiento conservador: con infiltraciones, con bloqueos… Pero hay un porcentaje que no mejora y hay que ofrecer tratamiento quirúrgico.

Pero los jóvenes y personas no tan mayores también sufren de dolores de espalda.

Claro. Hay gente con las columnas normales que tienen problemas a causa de la profesión que desempeñan, los hábitos que tienen, porque su tono muscular es malo… No es lo mismo el que está sentado en la oficina, que tiene problemas de contracturas y dolor cervical, o un encofrador o un agricultor que tiene problemas lumbares y de hernias discales y las articulaciones de esa zona muy estropeadas por el uso.

¿Y los niños también sufren?

Por supuesto, empezando por los críos que llevan mochilas de 15 ó 20 kilos para ir al colegio. Los colegios siguen sin estar concienciados. Además, los críos tienen la tendencia de llevar la mochila de lado, no quieren usar las que tienen carro por eso de las modas… Creo que tenemos un campo muy importante en el que trabajar, que es el de la prevención.

¿Qué pautas recomienda?

Yo recomendaría el trabajo del tono muscular que es la clave para la zona lumbar. Es la idea con la que intento que salgan todos mis pacientes. Y hacerlo de manera constante, regular… Los pacientes quieren que les mande una pastilla. Y yo les digo, ‘vale, pero eso va a hacer que la mejoría te dure tres semanas’. El sentirse bien a largo plazo con las pequeñas inestabilidades que se pueden tener en la espalda se consigue con un buen tono muscular. Tres días a la semana de ejercicio, durante años. Es duro de plantear pero es el camino que hay que seguir. Aunque no lo parezca, las operaciones suponen el porcentaje más pequeño de las soluciones, lo demás se trata con tratamiento convencional.

¿Falta pedagogía por parte de los profesionales?

El dolor lumbar es la causa más frecuente de incapacidad y uno de los costes económicos más altos que tienen los sistemas sanitarios. Desde luego, si no nos concienciamos sobre el problema más frecuente que tenemos es que las cosas no las estamos haciendo bien. Faltan escuelas de espalda, faltan campañas de educación, campañas en los colegios, y que la sociedad se implique más a nivel de prevención y de base.


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